La cueva


“Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.” Salmo 142:7

El escenario principal de este salmo es el siguiente:
a)       El Rey Saúl procuraba asesinar a David
b)      David tenía mucho miedo y se fue a refugiar a una cueva, temía por su vida y por la de su familia. Se sentía cansado y agotado, llevaba ya mucho tiempo huyendo de Saúl.
c)       Se unieron a David en esa misma cueva, 400 hombres afligidos, endeudados, con amargura de espíritu (1 Samuel 22: 1-2)
Por lo general, las personas que sienten miedo, que se sienten inseguras, tienden a refugiarse en una especie de cueva para refugiarse y sentirse seguros.
El problema de buscar una cueva es el siguiente: No tiene ventana ni puerta de salida.

¿Cuál es tu cueva de Adulam?
¿Dónde te refugias cuando te sientes perseguido, triste, deprimido o con problemas?

El peligro de estar en tu cueva es que con el tiempo te sentirás cómodo y te olvidarás de Dios. Te olvidarás de orar, de leer la Palabra y de querer estar con los hermanos de la fe.

El rey David no estuvo mucho tiempo en la cueva, El Señor le dio instrucciones de ir a la Tierra de Judá (1 Sam 22:5). Si hoy, amado hermano, tú estás en una cueva, busca las instrucciones de salida en la Palabra de Dios.
Mateo 11:28 dice “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
1 Pedro 5:7, dice: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”
Es hora de salir de la cueva y ver que el Señor tiene cuidado de ti, es hora de echar todas nuestras cargas sobre él porque él cuida de nosotros. Busca las instrucciones de salida en la Palabra de Dios y disfruta de una vida plena en Cristo.

Oración: Amado Padre celestial, gracias porque estando en la cueva me di cuenta que no tenía salida alguna. Gracias porque ahora sé que tú eres mi cueva y mi refugio en mis momentos de tristeza, ansiedad o problemas. En el nombre de Jesús, Amén.

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